Circuitos perdidos: Nürburgring Südschleife

Nürburgring. Alemania. Seguro que muchos habéis ido con vuestro Opel Calibra o vuestro Golf IV GTI a daros una vuelta por ahí, posiblemente a dejaros varios miles de euros en reparaciones graves. Y seguro que muchos habéis tenido que dar explicaciones que sonaran suficientemente convincentes a unos escépticos peritos de aseguradoras por aquel error tonto que cometísteis en Höhe Acht. Aún así os quedásteis con la experiencia, la sonrisa en la cara y una pegatina que pusisteis en la trasera de vuestro recién reparado ‘buga’ con la forma del circuito.

Seguro que si os ha pasado esto, o si sois como nosotros que el mayor contacto con Nürburgring que hemos tenido es vía Play Station porque hasta el momento hemos preferido usar nuestros sueldos en comer a diario (vale, y en jugar a videojuegos, pero no descartamos que esto cambie en un futuro), sabréis que el trazado tiene apellido y se llama Nürburging Nordschleife. Algo así como Nürburgring Anillo Norte, por lo que pensaréis que esto implica la existencia de un anillo sur. Estaréis en lo correcto, porque existía, y unido a su hermano que aún hoy sobrevive formaba un monstruo que increíblemente superaba en brutalidad al actual Nordschleife. Un interminable bucle de 28 kilómetros que dejaba en mantillas a la actual configuración de Nordschleife y circuito de GP. Su nombre oficial, Nürburgring Gesamtstrecke. 

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Hoy os vamos a hablar del hermano pobre del ring, el Südschleife. Al igual que ocurre con Bart Simpson y su gemelo siamés Hugo abandonado en el desván; con los hermanos Baldwin, Alec y los otros dos esos que se esforzaron, pero no; con los hermanos Kroos o Hazard, el bueno y el otro; o con aquel tal Ralf Schumacher; al Südschleife le pasó lo mismo con su hermano mayor, célebre y mejor en todo, eclipsándolo hasta el punto de terminar por matarlo y enterrarlo por cosas malas que hizo él mismo.

En realidad el Nürburgring Gesamtstrecke (algo así como ‘circuito completo de Nürburgring’) constaba de tres anillos: el anillo norte (Nordschleife) de 21 kilómetros, el anillo sur (Südschleife) de 7,5 kilómetros, y el anillo de salida y meta o Start und Zielschleife -las palabras alemanas inventadas, ya sabéis-. Esta última sección unía ambos trazados y constaba de la célebre horquilla sur del viejo Nürburgring de los 70 y una horquilla norte, estrechisima y bastante técnica en la parte norte, unidas por la recta de meta y la contrarrecta. De esta manera, si se corría en el Nordschleife se usaba la horquilla sur y si se corría en el Südschleife se usaba la sección norte.

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Nürburgring se construyó en los años 20 en plena ola de éxito de las carreras del motor y en un momento de bonanza económica sin precedentes previa a la catástrofe, historia que os contamos someramente en otra de las entregas de esta serie de artículos sobre el AVUS en Berlín. Y en Alemania, que era algo así como los Estados Unidos pero en Europa, se pensó que debía hacerse algo más grande y más bestial que nada que se hubiera construido. En tan sólo dos años terminó acabado el circuito, de 1925 a 1927, inaugurandose con los grandes premios de Alemania de motociclismo y automovilismo, usando el circuito completo con los anillos norte y sur, y su primer ganador, como no podía ser de otro modo, fue Rudolf Caracciola, der Regenmeister. Los dos hermanos se llevaban bien y funcionaban estupendamente juntos, y así siguió hasta 1929, año del crack bursátil con señores ricos de Nueva York tirándose desde lo alto de los rascacielos. En aquel momento la competición del motor se paralizó sin fecha de retorno. Tal como hoy, básicamente.

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En 1931 volvieron las carreras a Nürburgring, pero fue el primer golpe para la sección sur, ya que se disputarían en la parte norte del circuito. La sección sur, no obstante, seguiría usándose para carreras de menor nivel y, sobre todo, para tandas privadas.

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Seamos honestos, la sección sur no podía rivalizar con la sección norte, es posiblemente el mejor circuito de la historia pero, aún así, era un trazado muy interesante. Justo antes de llegar a la horquilla sur, el circuito viraba ligeramente a izquierdas pasando por debajo de un puente de la carretera pública y, con una abrupta pendiente inicial, serpenteaba cuesta abajo por el valle con curvas rapidísimas y secciones muy técnicas hasta la localidad de Müllenbach. A partir de ahí giraba a derechas para retomar por los bosques el ascenso serpenteante e igual de rápido que el descenso hasta alcanzar la curva cerrada a derechas Scharfer Kopf. Una vez en ese punto se daba paso a una curva muy abierta de radio constante a izquierdas que desembocaba a su vez en la subida de acceso al Start und Zielschleife bajo el mismo puente donde empezaba la sección sur. Se pasaba por contrameta y, a continuación, se conectaba con la Nordkehre, u Horquilla Norte, para finalmente completar la vuelta al espectacular-pero-no-tanto-como-el-otro circuito de Nürburgring Südschleife.

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Es una lástima no haber podido escuchar a los sobrecogedores Auto Union y Mercedes o ver a los titánicos Rosemeyer, Caracciola, Lang o Nuvolari negociar estas curvas; simplemente un trazado de casi 30 km era excesivo hasta para los estándares de la época. Es como añadir un circuito más largo que Spa Francorchamps al Nordschleife actual. Es de locos.

Tras una década de oro para los deportes del motor, especialmente en Alemania, llega 1939 y el mundo acaba hecho jirones por la Segunda Guerra Mundial. En Alemania todos sabemos que pasaron cosas muy feas y, como país, acabó absolutamente desangrado y devastado. Y Nürburging, por supuesto, no fue ajeno a todo esto. El Südschleife fue especialmente víctima de la guerra y acabó absolutamente destruido al ser empleado como base por las fuerzas aliadas del ejército francés. Todo el trasiego de tanques y carros de combate había dañado irreversiblemente sus instalaciones y parecía que estaba en peligro de muerte. Pero entonces llegó el gobierno francés (Allons enfants de la Patrie, le jour de gloire est arrivé) y financió su reconstrucción o, más bien, restauración, para su uso como circuito de carreras. Milagro.

En 1947 el Südschleife estaba listo para la competición otra vez, excelentes noticias. Albergó ese año la primera carrera en Alemania después de la guerra, un hito histórico. Pero para el hermano pequeño, con talento y ganas pero no tan bueno, se acabó la suerte cuando el Nordschleife estuvo listo dos años más tarde para de nuevo llevarse toda la atención.

Además de lo espectacular de su hermano mayor, hubo otro factor decisivo para el poco uso competitivo del anillo sur, la climatología. Como sabéis, el complejo de Nürburgring se ubica en las montañas de Eifel, cerca de la frontera con Bélgica. Probablemente sepáis también que el bosque de las Ardenas, zona de guerra históricamente, en el cual está situado el célebre Spa-Francorchamps, es el otro extremo de la región donde se ubica el Nürburgring. Se trata de una zona particularmente húmeda, con un clima inestable, que ya vimos recientemente que igual te hace sol que te nieva en mayo. Y como os hemos contado un poco más arriba, la sección sur, el Südschleife, serpentea por un valle en las montañas de Eifel, al contrario que la sección norte que se extiende por las faldas de la montaña donde está situado el famoso castillo de Nürburg. Así que como zona de umbría, el valle es especialmente húmedo. Los aguaceros y, sobre todo la niebla, están muy presentes, haciendo que la práctica del automovilismo sea peligrosa, principalmente en la década de los 50, donde su presencia en competición fue bastante intermitente.

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Aún así albergó durante muchos años la Eifelrennen, una especie de carrera de correconloquequieras (o al menos empezó así en 1922) durante los 50 y 60, época de mayor actividad en la pista sur desde su inaguración. Y además, albergó una locura de prueba de resistencia de chorrocientas horas, esta vez sí unido a su hermano mayor en la configuración Gesamtstracke, la Marathon de la Route. Esta carrera, con una duración de 86 horas, fue la última que utilizó el trazado completo, en 1970, con victoria de, por supuesto, Porsche. En realidad fue un incontestable triplete, con sus nuevos y populares 914, con ilustres al volante, Helmut Marko y Gerard Larouse en primera posición y Björn Waldegaard en segundo lugar.

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Para finales de los 60 y principios de los 70 tanto el anillo norte como el sur de Nürburgring eran demasiado peligrosos e incluso el Nordschleife perdió el GP de Alemania en favor de Hockenheim. En 1971 se celebró la última carrera oficial en el Südschleife, un evento de F3, puesto que el Nordschleife se vería sujeto a profundas reformas para hacerlo más seguro y volver a albergar GPs de Fórmula 1. Reformas que, por supuesto, no se llevarían a cabo en su hermano situado al sur. El Südschleiffe estaba sentenciado. Una vez reabierto, con las medidas de seguridad oportunas y mucho más modernizado, volvió la F1 a Nürburgring, en 1972.

En 1976 el trastazo descomunal de Niki Lauda en la curva Bergwerk en el Nordschleife significaría la puntilla para el anillo sur. Iba a pagar por algo que ni siquiera había pasado en su asfalto, había sido culpa de su hermano mayor. Nürburgring era demasiado peligroso, pero no solo eso, era demasiado largo, era demasiado difícil cubrir los eventos que albergaba y, para el espectador que acudía al circuito, era bastante aburrido ver pasar a los coches tan pocas veces y durante intervalos tan largos de tiempo. Nürburgring, el viejo Infierno Verde, el de las carreras de los vetustos Auto Union y Mercedes, era el pasado. Se decidió construir un circuito moderno, con longitud normal, y se hizo sacrificando al pobre Südschleife, el hermano menos guapo, el carismático pero no tanto. Para 1984 se inauguró el circuito de Grand Prix que conocemos ahora, albergando el GP de Alemania que, por cierto, fue un fracaso de audiencia y Nürburgring desapareció del calendario hasta bien entrados los años 90, no volviendo a albergar un GP de Alemania hasta 2009. Todo ello a costa de sacrificar un pedazo de historia, aunque debemos admitir que el circuito de GP es excelente. Mejor que los de Tilke.

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Y, ¿qué queda ahora del viejo y abandonado Südschleife? Poca cosa, reminiscencias de un pasado que pudo haber sido mucho más glorioso. La sección inicial fue derruida junto con la Südkehre para construir el circuito permanente de Grand Prix, y las curvas técnicas de bajada ahora son una carretera pública. Han sido adecuadas al tráfico normal, esto es, con peraltes y trazados ligeramente cambiados para que un tipo que vaya en un Dacia diésel no se mate. La curva a derechas de Mullenbach desapareció y ahora hay una zona industrial que conduce a un callejón sin salida tras pasar por un par de chatarrerías y una sección de circuito que existe pero cuyo pavimento está totalmente destruido. La sección de subida al circuito principal está en bastante buenas condiciones, siendo un vial desdoblado de una carretera. Un camino rodeado por bosque, bastante pintoresco, que lleva a la horquilla a derechas Scharfer Kopf que conduce a una sección bien conservada utilizada como accesos al parking del circuito de Grand Prix.

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En definitiva, queda bastante en pie y lo suficientemente oculto para que sea especial pasarse por ahí si vais a estrellar vuestro Golf, Hyundai Coupé o Audi A3 en los guardarraíles de un Nordschleife que aún no me explico cómo ha logrado sobrevivir hasta nuestros días. Haríamos bien todos los aficionados en cuidarlo para que dure para siempre. Y honrar a su hermano abandonado y desaparecido, el Nürburgring Südschleife. Porque no olvidemos que también existen Stephen y William Baldwin. Joseph Fiennes. Felix Kroos. Thorgan Hazard. Ralf Schumacher. Hugo. Todos son importantes. Pero no tanto.

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