Cupra Leon Competición y Cupra Leon e-Racer: los de carreras

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El pasado 20 de febrero fue un día importante para la nueva marca deportiva del grupo VAG, Cupra. Presentó su primera generación oficial del Leon, con motores que abarcan una horquilla de potencia de entre 245 CV y 310 CV. Todos con motor gasolina, a excepción de una versión híbrida enchufable que también contará, cuando se lance al mercado, con un motor eléctrico de 115 CV.

Pero aquel mismo día, además de las versiones deportivas del compacto de Seat, Cupra también presentó sus dos modelos destinados al mundo de la competición: el Cupra Leon Competición y el Cupra e-Racer.

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El primero de ellos, el Cupra Leon Competición, recoge el testigo de los primeros Supercopa de la primera y de la segunda generación y del Leon Cup Racer de la tercera. Y es que la tradición por la competición se inició con aquella primera copa monomarca que acabó por extenderse con los años a toda Europa, con campeonato nacionales y otro de carácter europeo. Con la segunda generación llegarían, incluso, al campeonato del mundo de turismos, el World Touring Car Championship -el extinto WTCC, hoy día conocido como WTCR-, donde lograron los títulos de 2008 y 2009. Y ya con la tercera generación, marcaron un nuevo rumbo a seguir en los campeonatos de turismos con su homologación TCR, vendiendo multitud de unidades que han participado -y logrado victorias- en campeonatos de todo el mundo.

El Cupra Leon Competición, por tanto, es un coche muy importante para Seat y para Cupra. Por ello, han destinado grandes recursos a su estudio aerodinámico y a las mejoras de chasis y de motor. Exteriormente, destaca por sus anchos pases de ruedas y sus estudiados paragolpes a nivel aerodinámico. De hecho, todo el conjunto ha sido completamente revisado, incorporando un enorme alerón trasero que mejora el downforce sobre el eje trasero.

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A nivel de chasis, cuenta con una serie de refuerzos que mejoran su rigidez, a la vez que se reduce el peso al mínimo para mejorar su manejo, aceleración y frenada. Como no podía ser menos en un vehículo de competición, todo el conjunto de la amortiguación es regulable, así como otros apartados de la mecánica según estipulen los reglamentos de la FIA. El habitáculo está reforzado también con una jaula de seguridad y con el material de seguridad que exige la FIA.

EL Cupra Leon Competición montará el mismo motor que el Cupra Leon de serie, siendo este el bloque de cuatro cilindros en línea de 2.0 litros de cilindrada con tecnología TSI -bloque turboalimentado con inyección directa de gasolina-. Sin embargo, este será puesto a punto para entregar una potencia máxima de 340 CV y un par de 410 Nm. El motor lleva asociada una caja de cambios secuencial de seis velocidades que entrega la potencia a las ruedas del eje delantero.

Según las cifras ofrecidas por Cupra, acelera de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos y es capaz de llegar a una velocidad máxima de 260 km/h.

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Además del Leon Competición, Cupra ha presentado también su variante eléctrica para circuitos, el Leon e-Racer. Mientras que el primero se dedicará a campeonatos y carreras que permitan la entrada a coches bajo homologación TCR, el Cupra Leon e-Racer lo hará en el campeonato ETCR.

Lo habíamos visto anteriormente tras su largo periodo de test y puesta a punto, pero ahora es por fin una realidad y Cupra lo ha presentado como una opción totalmente viable para el nuevo campeonato de turismos eléctricos. La versión definitiva cuenta con un alerón aún más grande, con un marcado y enorme difusor trasero implementado en un paragolpes con salidas de aire que permite refrigerar correctamente las baterías. La aerodinámica recibe un gran estudio para ser aprovechada al máximo, con un paragolpes delantero sin tomas de aire, pues no necesita refrigerar el motor térmico, y con amplios pases de ruedas.

Pero la mayor diferencia con respecto al Leon Competición está bajo la carrocería. No en su chasis, que cuenta con mejoras similares con respecto a la versión de serie, si no en su propulsor. El Leon e-Racer monta cuatro motores eléctricos, todos conectados al eje trasero, y son capaces de generar una potencia máxima de 680 CV y un par de 960 Nm. Estas cifras, más propias de un hiperdeportivo que de un compacto de competición, se consiguen gracias a su batería de 65 kWh de capacidad. Su alto rendimiento permite alcanzar los 100 km/h desde parado en tan solo 3,2 segundos, y seguir acelerando brutalmente hasta alcanzar los 270 km/h de velocidad máxima.

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