Koenigsegg Gemera: 4 asientos y más de 1.700 CV para el mejor GT del momento

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Si en la anterior publicación hablábamos del nuevo y brutal Koenigsegg Jesko Absolut, ahora lo hacemos de su hermano mayor, el Koenigsegg Gemera. Ambos han sido presentados en conjunto, pero mientras que el Jesko Absolut deslumbra por su limpia, aerodinámica y bajita carrocería que le permitirá ir a por el record de velocidad, el Gemera lo hace por ser el primer cuatro plazas fabricado por la marca de Christian von Koenigsegg.

El Gemera es, por tanto, un duro competidor para el segmento de los Gran Turismo deportivos.  Y ojito porque, gracias a la hibridación de su propulsor, se merienda en potencia incluso al mismísimo Jesko Absolut.

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Koenigsegg apuesta, una vez más, por el desarrollo de la técnica automotriz y emplea su propia tecnología para desarrollar un producto que, a priori, se antoja redondo. Un cuatro plazas con una bonita carrocería, con motores eléctricos que se unen a uno térmico y, además, con una potencia soberbia que te permite llegar en un suspiro a tu próximo destino de vacaciones.

La ocasión merece que comencemos comentando este último apartado, el de la motorización. Al motor de combustión, formado por un bloque biturbo de 3 cilindros en línea y 2.0 litros de cilindrada, le acompañan otros tres motores eléctricos. El de combustión lo han apodado como ‘Tiny Friendly Giant’ y es capaz de producir 608 CV y 600 Nm de par –sí, has leído bien, 608 CV y 600 Nm de par en un motor de 2.0 de cilindrada repartidos entre 3 cilindros-. Los motores eléctricos, dos de ellos colocados en el eje trasero y otro en el cigüeñal, producen el resto de la potencia hasta llegar a los salvajes 1.724 CV que ha declarado la marca. El par resulta hasta difícil de digerir, 3.500 Nm. No me quiero imaginar lo que se debe sentir al hacer el 0-100 km/h que, según Koenigsegg, es de tan solo 1,9 segundos.

Estas cifras también se consiguen gracias a la culata con distribución variable mediante electrónica -sin válvulas- que la marca lleva años desarrollando.

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Las salidas de los escapes se encuentran en la parte superior de la luneta trasera, pero lo que más sorprende es, quizás, la falta de un alerón trasero más grande y abatible. Uno que diese mejor downforce al eje trasero a altas velocidades. Pese a ello, la carrocería es limpia y su aerodinámica muy estudiada, con un frontal que recuerda a otros modelos de Koenigsegg.

Es al echar un vistazo a su línea lateral cuando comienza su mayor diferencia con respecto a otros modelos de la marca. Su cabina es mucho más grande con el objetivo de transportar, cómodamente, hasta cuatro pasajeros, que van sentados en asientos individuales y bien separados. Cuenta con instrumentación digital y el pasajero podrá manejar el sistema de infoentretenimiento a través de una pantalla integrada en el salpicado.

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El conjunto es pesado, pero no tanto como otros coches híbridos o eléctricos. El Koenigsegg Gemera para la báscula en los 1.850 kilogramos. Este peso es debido al conjunto de baterías y a un depósito de combustible de 75 litros que, según Koenigsegg, permitirá recorrer hasta 1.000 kilómetros.

Su producción está limitada a 300 unidades y se espera que su precio supere el millón de euros.

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