Tengo que reconocer que hasta hace bien poco no me había planteado nunca pasar un día viendo tandas en circuito. La primera vez fue hace un par de meses, de la que ya os hablé por aquí en la que fue la primera publicación de Autolegends (enlace al reportaje). Siempre he sido más de competición que de coches de producción, aunque los superdeportivos también han tenido un hueco en la pared de mi cuarto.

Quizás porque mi padre y mi tío me lo inculcaron desde bien pequeño, o quizás porque en la genética de mi familia nos corre la gasolina por las venas, pero el caso es que me picó el gusanillo y no quise perderme una de las mejores oportunidades para ver un trackday dedicado a los mejores deportivos. Mejor aún, si bajo el brazo contaba con una invitación de prensa para el evento organizado por 8000 Vueltas y IFLC -If You Like Cars-.

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Juntar un sábado y uno de los mejores trackdays suena muy bien, pero todo cambia cuando te acercas a las inmediaciones del circuito por una autopista que los fines de semana se llena de domingueros. El resultado es un atasco del que no puedes escapar.

Habiendo conseguido pasar ese mal rato -no tanto si junto a ti, en el atasco, tienes un Lotus Elise y un Porsche 911-, me adentré al circuito por el túnel norte, dirigiéndome hasta el parking del paddock que IYLC había preparado.

Llegué justo cuando empezó el evento al público, a las 12:00, y ya había varias filas llenas de coches deportivos, clásicos y otras rarezas. A mi lado, un Hyundai i30N y un BMW Z3 M Coupe, con sus salvajes pases de rueda traseros y sus anchísimos neumáticos. También cerca, lo mejor de Japón con los Nissan Skyline GT-R R34 y Toyota Supra.

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Las tandas quedaban reservadas para el evento de 8000 Vueltas, mientras que el objetivo de IYLC era reunir a todos los que teníamos coches deportivos, clásicos o exóticos en la zona interior del paddock. Y vaya que si lo consiguieron. Solo una hora después el Jarama estaba completo de coches y gente, como pocas veces se ha visto en años.

Japoneses, europeos, americanos, clásicos, modernos, hot hatchs, coupés, muscle cars… hubo de todo. Y yo, que soy un nostálgico, me fije especialmente en dos de ellos: un Seat 124 azul con detalles en negro y un Ferrari 348 TS, el hermano pequeño del F40.

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De todas formas, eso era solo el principio, andando unos pocos pasos desde donde aparqué el coche. Nada más alejarme un poco, pude ver una de las más conocidas joyas del automovilismo. No era un gran coche, pues ni era fiable ni potente, y la historia del fundador de la marca daría para una película de Hollywood. Sin embargo, se ganó la fama con una serie de películas ochenteras: Regreso al futuro.

Si, allí estaba expuesto uno de los pocos Delorean DMC-12 que ruedan por nuestro país, con su carrocería de acero inoxidable cepillado bajo el brillante sol de una calurosa jornada de febrero. Junto a este, aparcado en un recinto más exclusivo, arrancó un Alfa Romeo Giulia de los 60 que huyó tras mi cámara. Desgraciadamente, solo pude sacarle un par de fotos.

En general, el nivel del evento fue grandísimo, tanto por las unidades que se acercaron hasta el circuito como por la cantidad de ellas. Podría numerar todos los modelos que acudieron a la concentración de IYLC, pero creo que lo mejor será hacer un repaso visual a lo mejor de lo mejor.

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Los superdeportivos que participaron en las tandas quedaron aislados en otra zona del paddock, en el parking organizado por 8000 Vueltas. No eran tantos como en la concentración, pero el nivel fue igualmente altísimo.

Cabe destacar, sobre todos los modelos, la presencia del brutal Porsche 911 GT2 RS de la generación 991.2. Nunca pensé que fuese a ver uno. Su alto precio y su exclusividad lo dejan fuera de los ambientes y lugares por los que me suelo mover. Pero allí estaba, en un precioso ‘Miami Blue’, calzando unos neumáticos slick de Michelin que dejaban claro su presencia en el circuito. Diversión a base de maximizar el rendimiento de sus 700 CV producidos en las cámaras de combustión de su 6 cilindros bóxer biturbo de 3.8 litros.

Pero tampoco hay que desmerecer al resto de monturas, como el Nissan GT-R R35 en azul cobalto, reprogramado, con también más de 700 CV, o la legión de Porsches y BMWs en sus variantes mas radicales. También se sumaron a la fiesta un Ferrari 458 Italia, un Mercedes AMG C63 Coupe, un Alfa Romeo 4C y varias barquetas y coches ligeros que en su día fueron fabricados con el único motivo de la máxima diversión. Entre estos había un par de Lotus Exige y Elise, Radical SR3 y Caterham, un Funyo 4RC y un KTM X-Bow.

Solemos compararnos con países de fuera, con más cultura por el automovilismo e historia. De hecho, solemos decir que no tenemos ni cultura ni historia, pero creo que ha quedado demostrado que estamos en un gran momento de cambio.

Historia y fotografías por David López.

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