Aston Martin DBR5

La historia del Aston Martin DBR5

A lo largo de la historia del deporte del motor, muchos han sido los fabricantes de coches que han dado el salto al Campeonato del mundo de Formula 1. Bien por haber tenido unos buenos resultados en categorías inferiores o bien por tener el suficiente colchón económico como para jugárselo todo en el campeonato de mayor repercusión.

Aston Martin, enfrascada tras su compra por David Brown en un programa deportivo que tenía por objetivo la victoria absoluta de las 24 horas de Le Mans, también cayó en las redes de la Formula 1 a finales de los cincuenta. Este proyecto nació en 1955 tras los buenos resultados obtenidos en las pruebas de resistencia y tras probar, con el Aston Martin DP155, sus opciones con monoplazas en la Tasman Series australiana.

Este primer Formula 1 de Aston Martin se llamó DBR4 y estaba prácticamente terminado en 1957. Pero no fue hasta 1959 cuando por fin debutase en el campeonato. Todo derivado por la falta de recursos puestos en este proyecto, lo que acabó por hundir las opciones en el campeonato antes de haberlos puesto ni tan siquiera en pista. Su diseño poco aerodinámico, su ‘prehistórico’ eje trasero De Dion y su mecánica poco fiable hicieron de aquella temporada de 1959 un futuro poco halagador para la nueva división. Por suerte, sus pilotos Roy Salvadori y Carroll Shelby lograron darles el tan ansiado triunfo en las 24 horas de Le Mans con los nuevos DBR1.

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Para 1960 se fabricaron dos nuevos monoplazas que debían corregir los problemas más gordos. Estos fueron los DBR5 y seguían montando el bloque de 2.4 litros con doble árbol de levas en cabeza. Entre sus mejoras destacaban la reducción de peso, tamaño y un ligero aumento de potencia. Se cambió el pesado y poco controlable sistema de suspensión, pasando de montar un puente trasero rígido De Dion a montar una suspensión independiente, equiparándose al resto de monoplazas de Formula 1.

La aerodinámica se mejoró parcialmente eliminando la enorme entrada de aire circular instalada en el capó del anterior DBR4. Lo que no se modificó y continuó siendo un hándicap aerodinámico, fue el parabrisas colocado casi verticalmente del anterior DBR4.

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Aston Martin fabricó en total dos chasis. Ambos debutaron en el Gran Premio de Gran Bretaña de 1960 con los pilotos Roy Salvadori y Maurice Trintignant a sus mandos. El primero de ellos, Salvadori, no pudo terminar la carrera debido a un problema con la dirección. Trintignant lo hizo, pero en la onceava posición, a cinco vueltas de Jack Brabham con su Cooper Climax T53.  

Tras esta desastrosa última oportunidad, Aston Martin cortó definitivamente el grifo y se despidió por completo de la Formula 1, centrándose en las carreras de resistencia en la que pasaba por su mejor momento. Ambos chasis se desmantelaron y sirvieron para la fabricación de nuevos Sports Cars, por lo que no ha quedado ninguna unidad para el recuerdo.

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