Chaparral 2D

La historia del Chaparral 2D

Para avanzar en el automovilismo siempre hay que arriesgar. Hay que tomar nuevos objetivos y luchar para conseguirlos. En 1966, Jim Hall, fundador de Chaparral Cars, había logrado buenas victorias en suelo estadounidense pilotando coches que el mismo había diseñado, junto a la inestimable ayuda de Hap Sharp, también piloto y, a la vez, compañero inversor.

Tras el cese del campeonato USRRC, a la postre el campeonato nacional americano de Sports Cars, a favor del nuevo Can-Am, Jim Hall decidió dar el salto a suelo europeo y participar en las pruebas del campeonato mundial de marcas. Compaginó, además, este campeonato con el nuevo Can-Am, por lo que para lograrlo necesitó modificar los Chaparral 2A y 2C de 1965 a las nuevas normativas de ambos campeonatos, lo que dio como resultado los Chaparral 2D y 2E.

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El primero de ellos fue el que se destinó al campeonato mundial. El Chaparral 2D se adaptó a las normativas del World Sportscar Championship (WSC), donde el cambio más evidente lo sufrió la carrocería, que ahora adoptaba una forma coupé al estar carrozado todo el habitáculo. También se montaron neumáticos de mayor tamaño que provocaron modificaciones en la carrocería, adoptando las formas angulosas características de este modelo.

El motor, en cambio, se mantuvo con respecto a las anteriores versiones, siendo el V8 de 5.3 litros de origen Chevrolet que, gracias a los carburadores dobles Weber del último Chaparral 2C, era capaz de producir una potencia máxima de 420 CV a un régimen de giro de 6.800 RPM. El motor iba montado tras el piloto, longitudinalmente, adoptando una configuración de motor central como marcaban ya los cánones de mediados de los años sesenta. Unida a este V8 iba montada una caja de cambios automática de seis velocidades.

Como en el Chaparral 2A que se tomaba de base, el motor se montó sobre un chasis monocasco fabricado con materiales compuestos de fibra de vidrio reforzado con planchas de acero. Gracias a esto se conseguía un menor peso y se facilitaba la fabricación y reparación. Por el contrario, no era tan rígido como el chasis de aluminio que se destinó al campeonato Can-Am.

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El Chaparral 2D comenzó su andadura con las 24 horas de Daytona de 1966, que fue un anticipo de las duras pruebas de resistencia que llegarían en Europa. Allí, los pilotos Jo Bonnier y Phil Hill consiguieron poner su Chaparral 2D en segunda posición durante la jornada clasificatoria, con una vuelta rápida que fue solo superada por el Ford GT 40 Mk II de Ken Miles y Lloyd Ruby. Por desgracia, uno de los ejes traseros no fue capaz de aguantar la larga prueba y tuvieron que retirarse de la carrera.

En la siguiente prueba del campeonato, las 12 horas de Sebring, Chaparral puso en pista dos unidades. El primero de ellos, con el dorsal número #11, estuvo pilotado por los incombustibles Jim Hall y Hap Sharp, mientras que el segundo lo pilotaron Jo Bonnier y Phil Hill. Tras colocarse en 6ª y 8ª posición respectivamente, ambos coches de vieron nuevamente fuera de la carrera. Una fuga de combustible y una rotura en la suspensión trasera mandaron todo al traste.

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La temporada se tornó oscura y, sobre todo, cara. El Chaparral 2D no parecía ser tan robusto como lo fue el 2A. Durante los 1.000Km de Nurburgring, el dúo de pilotos formado por Jo Bonnier y Phil Hill volvió a conseguir clasificar en 2ª posición para la parrilla de salida. Marcaron un tiempo de 8:35:400, a poco más de tres segundos del primer clasificado, el Ferrari 330 P3 Spyder de John Surtees y Mike Parkes.

Parecía vislumbrarse un poco de luz, pero el optimismo se cotizaba caro en un trazado tan tortuoso como era el alemán. Por suerte, tras rodar durante unas eternas cuarenta y cuatro vueltas, ambos pilotos se proclamaron ganadores de la prueba, logrando la primera victoria del equipo Chaparral en un circuito europeo y en un campeonato internacional de la FIA.

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El optimismo duró poco. En las 24 horas de Le Mans volvieron a sufrir fallos, esta vez eléctricos, de los que no se repusieron hasta un año después. La temporada de 1966 se abandonó, al igual que el coche.

En 1967 se volvió a utilizar para participar en las 24 horas de Daytona y en las 12 horas de Sebring, citas inaugurales del año, pero nuevos fallos los volvieron a dejar fuera de carrera. Aquel final prematuro en Sebring marcó el final del Chaparral 2D, que desde entonces fue sustituido por su sucesor, el 2F.

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