Jaguar R1

La historia del Jaguar R1

La década de los años noventa fue dura para Jaguar. Pese a ganar en las 24 horas de Le Mans, los diseños de los coches de calle no llamaban la atención de los adinerados y potenciales clientes. Sus líneas eran elegantes y refinadas, pero también eran poco deportivas, por lo que las ventas eran poco más que anecdóticas. Ford la compró en 1990 y pasó a formar parte del Premier Automotive Group, una división que estaba formada por las marcas de lujo que los americanos habían ido comprando. Entre ellas se encontraban Aston Martin, Land Rover y, posteriormente, Jaguar.

Para mejorar la imagen de Jaguar, Ford decidió participar en el campeonato del mundo de Formula 1, una tarea por entonces pendiente para los americanos. Para ello, decidieron comprar la estructura de Sir Jackie Stewart, Stewart Grand Prix, que que había afrontado tres temporadas difíciles entre 1997 y 1999 como equipo semioficial de Ford. Tras su compra, fue renombrado como Jaguar Racing.

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El primer monoplaza se dio a conocer como Jaguar R1, aunque era una estrategia puramente comercial que tenía como único fin el de mejorar la imagen deportiva de la marca británica. Fue diseñado por Gary Anderson, que había pasado por el equipo Jordan y, posteriormente, por Stewart Grand Prix.

El motor era un Ford Cosworth CR-2, un bloque V10 con sus cilindros colocados a 72 grados que tenía una cilindrada de 3.0 litros. Estaba fabricado en aleación de aluminio, tanto el bloque como las culatas de ambas bancadas, y estas últimas contaban con doble árbol de levas que actuaban sobre cuatro válvulas por cilindro. Era capaz de producir una potencia máxima de 900 CV a un altísimo régimen de revoluciones de 19.000 RPM. La potencia era enviada a las ruedas del eje trasero a través de una caja de cambios secuencial de seis velocidades fabricada por Jaguar.

El chasis, derivado del Stewart SF3, era un monocasco fabricado en fibra de carbono que contaba con un sistema de suspensión formado por brazos oscilantes dobles y geometría de tipo push-rod.

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El Jaguar R1 debutó con el comienzo de la temporada, en el Gran Premio de Australia en el circuito de Albert Park. Allí, ni Eddie Irvine ni Johnny Herbert lograron terminar la prueba. Como tampoco lo hicieron en el segundo Gran Premio, el de Brasil.

Los primeros resultados comenzaron a llegar en la tercera carrera del año, en Imola, donde ambos pilotos lograron, ahora sí, terminar la carrera. Lo hicieron en séptima y décima posición, aunque el sistema de puntuación de entonces les privó de conseguir algún punto.

La temporada continuó con buena fiabilidad. Ambos pilotos lograban terminar las carreras, pero las posiciones no dejaban ningún punto en el casillero. Para ello hubo que esperar hasta el Gran Premio de Mónaco, el séptimo del año. Allí, Eddie Irvine cruzó la meta en una espectacular cuarta posición, detrás de David Coulthard, Rubens Barrichello y Giancarlo Fisichella.

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El resto de la temporada pasó sin pena ni gloria. Herbert sufrió de repetidos abandonos, aunque Irvine consiguió sumar un nuevo punto en la última carrera del año, que por entonces se disputaba en el trazado de Sepang, Malasia.

Jaguar cerró el año con solo cuatro puntos y novenos en la clasificación de escuderías, solo por delante de Minardi y Prost GP, ambos con cero puntos.

Con estos malos resultados, Ford reemplazó al diseñador Gary Anderson por Steve Nichols para el desarrollo del nuevo Jaguar R2, que vería la luz en la temporada 2001, dejando claro que iban a por todas contratando al que fue el diseñador de los McLaren MP4/3 y McLaren MP4/4.

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